A continuación os ofrecemos algunas de las obras de referencia que han servido de inspiración a este evento. Podríamos ofreceros muchas más, pero hemos decidido resumir solo las esenciales para que entendáis el tono del evento. Si os animáis a disfrutarlas, conseguiréis una visión del evento y una experiencia mucho más rica, aunque estamos seguros de que la mayoría ya habrán pasado por vuestras manos.

Cine

El Exorcista (William Friedkin, 1973)

Con un éxito sin precedentes de crítica y público, esta película sentó las bases para la “edad de oro” que tuvo el género en años posteriores. Friedkin es un auténtico maestro en crear una sensación agobiante durante todo el metraje, en no permitir acomodarse al espectador incluso durante sus escenas más tranquilas.

Suspiria (Dario Argento, 1977)

El “giallo” supuso un soplo de aire fresco para el género, y Suspiria es uno de sus mejores ejemplos. Colores chillones, planos aberrantes y una narrativa que mezcla la fantasía con el terror más visceral, esta película define perfectamente el estilo de Argento. Máxima inspiración de los films de esta productora, no en vano tomó su nombre de este film.

El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980)

Un escritor que viaja con su familia a un solitario hotel apartado de la civilización. Una de las mejores películas de terror jamás rodadas (y discutible si es la mejor de su director), el ambiente de este film es un reflejo perfecto de la mansión Blackwood.

La Cosa (John Carpenter, 1982)

Obra maestra de Carpenter, uno de los directores que resucitó el género del terror durante la época de los años setenta. La Cosa es la sublimación de su estilo, una película que sabe mantener la tensión en el espectador durante todo el metraje, y un ejemplo de como el terror debe basarse más en crear ambiente que en el susto fácil.

En la Boca del Miedo (John Carpenter, 1995)

A pesar de ser de su época “tardía”, In the Mouth of Madness recupera al mejor Carpenter para contarnos la historia de Sutter Cane, un escritor que ha alcanzado un conocimiento demasiado peligroso para él. Con numerosos juegos metaficcionales, temáticamente ha sido una de las inspiraciones de esta partida en vivo.

Ravenous (Antonia Bird, 1999)

Sorprendentemente poco conocida, esta película cuenta el mito del Wendigo enlazándolo con la época de los pioneros americanos. Con un villano terriblemente carismático, un Robert Carlyle en estado de gracia, Ravenous sirve para conocer lo terrible y siniestro que puede ser la mitología de los Estados Unidos.

Literatura

El Horror de Dunwich (H. P. Lovecraft, 1928)

Decir que Lovecraft es una de nuestras inspiraciones más importantes es quedarse corto. Por ello escoger una sola obra de su literatura es harto complicado. Pero El Horror de Dunwich es un buen ejemplo de la “épica” lovecratiana. Un par de profesores universitarios deben evitar que un horror venido del espacio entre en nuestro planeta usando la lógica y la razón, únicas esperanzas de las que dispone la humanidad cuando se enfrenta al caos más absoluto.

It (Stephen King, 1986)

Epicentro del propio universo ficcional creado por King, It es una de las novelas de terror modernas más famosas. Su adaptación no hizo justicia a esta gran novela, que narra la épica lucha del grupo protagonista contra un mal absoluto que amenaza con aterrorizar a la humanidad.

Hellraiser (Clive Barker, 1986)

El visceral y hedonista estilo de Barker firma una de las novelas más perturbadoras del terror moderno. Hellraiser habla de la búsqueda de sensaciones, de lo que somos capaces de sacrificar por encontrar el placer… o el más absoluto dolor. Cuando los deseos del ser humano cobran más importancia que la razón, es cuando el infierno se desata.

Cómics

Revista Creepy (Varios autores, de 1964 a 1983)

Con autores de la talla como Richard Corben, John Severin o Frank Frazetta, este magazine de cómics encarna perfectamente el espíritu del terror de esta época dorada. En sus páginas podéis encontrar la esencia del género que ha inspirado no solo a los personajes que pueblan esta partida en vivo, sino también a sus autores.

Swamp Thing: American Gothic (Alan Moore, de 1985 a 1986)

La Cosa del Pantano, guiada por un creado para la ocasión John Constantine, se enfrenta a diversas criaturas sobrenaturales por todo Estados Unidos. Un auténtico “tour” por la américa mística, el particular estilo de Moore nos muestra una mitología que tiene mucho que ver con esta partida en vivo.

Videojuegos

Resident Evil (Capcom, 1996)

Si bien no creó el “survival horror”, este juego de Capcom fue sin duda el que lo popularizó. Inspirado claramente en terror de los años setenta en general, y en George Romero en particular, en él debemos enfrentarnos a toda una mansión llena de monstruos para poder escapar con vida.

Silent Hill 2 (Konami, 2001)

El mejor videojuego de terror jamás desarrollado, y probablemente el mejor guion del medio videolúdico. La simbología que impregna esta historia, llena de mitos extraños y monstruos salidos de nuestras peores pesadillas, es perfecta para prepararse para el ambiente que impregnará esta partida en vivo.

Eternal Darkness: Sanity’s Requiem (Silicon Knights, 2002)

Exclusivo de la olvidada GameCube, Eternal Darkness es todo un homenaje a la mitología lovecraftiana hecho videojuego, además de tener el mejor sistema de cordura jamás visto en el medio. Seguir el viaje temporal, en el que toda una suerte de personajes se enfrenta a los Antiguos en distintas épocas de la historia, es toda una recomendable experiencia.

Alan Wake (Remedy Entertainment, 2010)

Otro relato donde un escritor en crisis debe enfrentarse a un terror mucho más peligroso que el de la página en blanco. Alan Wake reflexiona, pese a ser otro survival horror, sobre lo que significa crear y las responsabilidades de un autor. Si bien su jugabilidad es algo tediosa, sus continuas referencias y su espectacular guion hacen de él un juego altamente recomendable.